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"París siempre es una buena idea". Audrey Hepburn (Sabrina)

BLANCANIEVESBLANCANIEVES

De: Pablo Berger

Diseño de Producción: Alain Bainée
Vestuario: Paco Delgado
Distribuidora: Wanda Visión
Elenco: Maribel Verdú, Daniel Jimenez Camacho, Angela Molina, Imma Cuesta, Macarena García, Ramón Barea, Pere Ponce, Carmen Belloch, Sofía Oria.
Blancanieves es Carmen (Macarena García), una bella joven con una infancia atormentada por su terrible madrastra, Encarna (Maribel Verdú). Huyendo de su pasado, Carmen, emprenderá un apasionante viaje acompañada por sus nuevos amigos: una troupe de enanos toreros. Una BLANCANIEVES llena de fantasía, aventuras, emoción y humor, nunca antes te contaron el cuento así.

Comentario - www.contraplano.es
A primera vista la "Blancanieves" de Pablo Berger arranca ya antes de verla, para el espectador informado, con varios prejuicios y algunas comparaciones obligadas. Este año se han estrenado otras dos versiones del clásico de los hermanos Grimm y "The artist" otro film no hablado inspirado en el cine mudo de los años 20 triunfó tanto en premios como en taquilla, el año pasado. Y sin embargo desde el primer minuto de su metraje es palpable que estamos viendo algo muy distinto. A nadie excepto al bilbaíno Pablo Berger se le ocurriría filmar una película basada en un cuento de los hermanos Grimm con la influencia del mejor cine mudo europeo (Gance,Dreyer o Murnau) y situarlo en la Sevilla de 1920 con los toros como elemento esencial de la historia. Y probablemente sólo Berger conseguiría crear una historia hermosa, coherente y emocionante como es esta "Blancanieves". Con todos estos ingredientes tan dispares Berger ha creado un cuento gótico con elementos de melodrama que atrapa al espectador en su butaca desde el primer fotograma.
Creo que también es indiscutible que nadie sería capaz de interpretar a una madrastra tan bella, malvada y expresiva como Maribel Verdú. Además debía estar encantada de lucir un vestido distinto para cada escena. Aunque lo cierto es que el reparto entero empezando por Sofía Oria (Carmen de niña), pasando por la televisiva Macarena García como la Carmen adulta, y el resto de los actores Daniel Giménez Cacho, Ángela Molina, Inma Cuesta, Josep Maria Pou, Pere Ponce... han realizado un esfuerzo formidable. Sin duda el trabajo del director con los actores ha sido muy duro. En sus interpretaciones han huido de una excesiva gestualidad para imitar las interpretaciones del último cine mudo, más sutil y elaborado.

Comentario - www.labutaca.net
Una obra maestra con enorme fuerza visual, grandes actores y sutil sátira social. No sobra ni falta un solo plano en “Blancanieves”, una película original y con personalidad en la que Pablo Berger demuestra dominar el lenguaje del cine.

Que Pablo Berger se haya atrevido, en los tiempos que corren, a hacer una película muda y en blanco y negro tiene mucho mérito. Que, además, esta “Blancanieves” (ver tráiler y escenas) sea la tercera adaptación del año del cuento de los hermanos Grimm, tras los trabajos de Tarsem Singh y de Rupert Sanders, es un milagro que habla de audacia y fe en el poder de fascinación del cine y en su capacidad para comunicarse con el espectador. Estamos, sin duda, ante una obra de arte y también ante una obra maestra, no desprovista de un sello personal y muy sugerente. Lo primero porque todo su trabajo artístico respira sensibilidad y refleja una concepción integral del medio cinematográfico, donde música, fotografía, atrezo, vestuario y el resto de elementos van en la misma dirección y consiguen crear una atmósfera de encanto y ensoñación, para transportar al espectador a la Sevilla de los años veinte. Lo segundo, porque esta versión es original y tiene personalidad, a la vez que es respetuosa con el clásico infantil, y Berger demuestra dominar todos los mecanismos del lenguaje, puestos al servicio de una historia que se mueve entre lo realista, lo fantástico y lo surrealista.

No sobra ni falta un solo plano en este gran filme, donde las imágenes de suceden sin altibajos gracias al inteligente uso de la elipsis y a un montaje que hace avanzar la historia como si estuviera interpretando un baile flamenco —extraordinario es el trabajo de Fernando Franco—. Cada movimiento de cámara tiene su sentido expresivo, lo mismo que los travellings anulares o los planos cenitales, pues nada es gratuito en este bello cuento de sabor gótico, que incluso se permite un toque de humor negro para aliñar el drama familiar y terminar apuntando un romance atípico. También hay lugar para la sátira social con resonancias sutiles en realidades de nuestros días, como esa alusión al morbo de cierto espectáculo —por momentos, la plaza de toros se convierte en circo— o al abuso de algunos desalmados como el apoderado taurino —cuesta no ver detrás a quienes se aprovechan de la ignorancia e indefensión del ciudadano de a pie—. No se echan en falta, por otra parte, los diálogos pues la narración goza de una encomiable claridad y fuerza expresiva, y el espectador se centra en saborear la belleza de la contrastada fotografía de Kiko de la Rica o en escuchar la preciosa banda sonora de Alfonso de Vilallonga.
Unos pocos rótulos y la letra de unas canciones que se escuchan en medio de la adversidad y el desasosiego, cuando el rostro luminoso de la protagonista aparece para dejar lugar a la esperanza y al consuelo. Una madrastra malvada y egoísta, un padre débil y caído en desgracia, unos enanitos llenos de candor y celos y un mundo del toreo y del espectáculo donde arte y humanidad se dan la mano para hacer una faena y brindársela al espectador. En el ruedo y sobre el tablado se citan tipos populares que aportan un carácter realista, junto a otros personajes siniestros y sombríos que son más propios de la fantasía gótica. No faltan, además, elementos surrealistas y oníricos como esas imágenes evocadoras de un pasado perdido que la memoria de Blancanieves va recuperando, o ese gallo muerto que revive bajo el subconsciente de la joven y que tan emparentado está con el mejor Luis Buñuel.

Buen trabajo de todo el reparto, donde es justo destacar a una expresiva y cautivadora Macarena García cuya mirada brilla con inocencia y bondad, junto a Ángela Molina, Inma Cuesta o Maribel Verdú, e incluso a la niña Sofía Oria. Con una historia de amor y muerte desde los primeros compases, de envidia y amistad hasta el tramo final, el melodrama alcanza un clímax emotivo cuando Blancanieves se pone el traje de luces para terminar la faena de su padre, momento en que Berger repite planificación para cerrar el círculo narrativo y dar una segunda oportunidad al diestro. Aún queda, sin embargo, una hermosa coda a la historia entre las barracas de feria y la falta de escrúpulos de algunos, a la espera de un milagro de amor. Y, en ese precioso desenlace, se nos habla de un milagro humano a través de un milagro de cine, porque hemos visto una película de enorme fuerza visual que España envía a los Oscars® siguiendo y superando los pasos de “The artist” (Michel Hazanavicius, 2011).

Fuentes:
Labutaca.net
Hechosdehoy.com
Sevenart.gr

bajos6
 

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